Quiero tener la seguridad de que no te he encontrado, quiero pensar que me equivoco como siempre me ha pasado… tenerte al costado y seguir caminando, mientras me abrazas y el olor de tu cuello me dice en secreto que el brillo que refleja aquella ventana es de dos.»
Ga |
Se forma de tus movimientos un reflejo de ternura y por cada ronquido apuesto más por vos.
Esos defectos bien pronunciados parecen valer más que tus virtudes disipadas, y mucho menos que aquello que crees que importa más en ti.
Y te dejo, te dejo ser, ser en mi… segura de que finalmente no me equivoco.
Y justo cuando mi seguridad se fundamenta en algo realmente imaginario, te descubro.
Descubro que tu inseguridad no era nada más que el producto del disfraz que decidiste usar el día que nos conocimos.
Descubro que mi perfección en tu mundo era contemplada por tu ser quimérico, ese al que no le queda más que quedarse en un rincón ante la naturaleza estructurada por una confianza innata en mi.
Esto no se va, algo se ha roto y no podemos sanarlo… me has roto la ilusión.
Inefable... te rompiste en mi.»
Ga |
Dejo a tu boca crear a mordidas el camino hacia mi ruta.
¿Es mi cuerpo que de nuevo se perdió en vos?
¿Sientes cómo estamos en la calle del para siempre?
Porque estas veinte lágrimas no llenaron las palabras del único segundo que decidí regalarte.»
Ga |
Aquel que formó con él y supo deformarlo idealmente, ahora no está más.
No estás más.
No fue mentira y no fue verdad, fuiste lo que te hizo ser.
Es el ser todo lo que pensó y tuvo, eso que no existía.
No eres más.
No necesitaba un reemplazo, necesitaba un respiro ajeno para dejar ir.
Ga |
Porque sentir no significa nada y la emoción se limita a dibujarme lo interno.
Porque sin ti la paz y contigo, extrañamente no me encuentro… me tengo y me tienes, te tengo y me pierdo.
No es necesariamente lo vivido lo que me acongoja, no eres tú ni lo poco que me has dado... soy yo y mi efecto regalado el que me impide ocuparte, ese efecto que te construía y destruías al dejarme.
El amor resultó transitorio cuerpo mío… el amor se nos fue y ayudaste a desear indeseados... a alimentar el capricho.»
Ga |





